Laghssais and Comins-Mingol: ¿Vulnerabilidad o agencia? Resistencias y empoderamientos de las mujeres indígenas en Marruecos1

¿Vulnerabilidad o agencia? Resistencias y empoderamientos de las mujeres indígenas en Marruecos1

Vulnerability or Agency? Resistances and Empowerments of Indigenous Women in Morocco


Palabras Clave:

Keywords:


Introducción

El mundo de la experiencia de las mujeres no ha sido objeto de estudio relevante por sí mismo hasta hace relativamente poco. La experiencia específica, particular a la vez que plural, de las mujeres ha sufrido de una histórica invisibilización epistemológica,2 quedando silenciada o bien siendo objeto de una aproximación reduccionista y estereotipada. Esa visión estereotipada de las mujeres ha sido, en la mayoría de los casos, estigmatizada y esencializada al extremo, reduciendo la complejidad del mundo de la experiencia de las mujeres a pocos símbolos manipulables, como son el de la buena madre o el de mujer víctima.3 Afortunadamente, poco a poco, gracias al empuje de los estudios de género, se están haciendo esfuerzos significativos e importantes avances para superar esa invisibilización.4 Este texto pretende contribuir a la visibilización de las mujeres amazigh en Marruecos, poniendo en valor su contribución significativa al cambio social como agentes activos de la sociedad civil.

Las mujeres amazigh suelen aparecer representadas en muchas investigaciones como “analfabetas” y “necesitadas de ayuda”.5 Muchos textos se centran en su marginación, lo que refuerza la imagen estereotipada de las mujeres amazigh como impotentes.6 Pero un examen minucioso de la historia y la realidad cotidiana de las mujeres amazigh nos permite descubrir que hay otro lado de la historia sobre las mujeres amazigh que aún tiene que contarse y sobre ella deseamos arrojar luz en este trabajo. Nos centraremos en la agencia y resiliencia de las mujeres amazigh y en cómo transforman su realidad diaria y sus vulnerabilidades en oportunidades que las empoderan a ellas, a sus familias y comunidades.

Para ello el artículo se organiza en cuatro apartados. El primero presenta el marco teórico desde el que se realiza este análisis, el campo de estudios de la investigación para la paz con perspectiva de género. El segundo apartado es una breve contextualización de las comunidades indígenas amazigh del norte de África, para poder aterrizar, en los siguientes apartados, en la situación de las mujeres amazigh en Marruecos. En el tercer apartado se abordan, desde una perspectiva crítica, diferentes vulnerabilidades que, en intersección, ahondan en la desigualdad que experimentan las mujeres amazigh en Marruecos. Finalmente, en el cuarto apartado, se señalan, desde una perspectiva constructiva, las diferentes formas de agencia, resistencia y empoderamiento que estas mujeres amazigh están construyendo desde diferentes ámbitos. Esperamos con ello visibilizar la complejidad del mundo de la vida de las mujeres amazigh en Marruecos, y poner en valor sus contribuciones a la sostenibilidad de la vida y al bienestar de sus comunidades y sus familias.

Investigación para la paz y estudios de género

Esta aproximación al mundo de la vida de las mujeres amazigh en Marruecos la haremos desde el campo interdisciplinar de la investigación para la paz, y en concreto en su intersección con los estudios de género. La investigación para la paz tiene en la tríada violencia, paz y género, uno de sus más potentes ámbitos de trabajo, que se concretan en dos líneas de investigación fundamentales: una línea crítica y una línea constructiva.7 La línea crítica nace de la necesidad de hacer un análisis-diagnóstico de la situación de la mujer y de la opresión a la que se ha visto sometida a lo largo de la historia. Una línea de trabajo imprescindible de denuncia y crítica de la subordinación de la mujer y la negación de sus derechos. La línea constructiva, por su lado, arranca de la convicción de que la experiencia de las mujeres en la historia es un legado imprescindible que ha alimentado valores de paz y de sostenimiento de la vida. Una línea de investigación que pone sus esfuerzos en rescatar, reconstruir y visibilizar el legado, las experiencias históricas y socialmente construidas de las mujeres, enriqueciendo -y a veces cuestionando- los paradigmas clásicos del pensamiento androcéntrico occidental, en materias tan dispares como ética, ecología, política o economía.

Ambas líneas de trabajo no son sólo fundamentales, sino que se construyen en interacción. Y en ambas hay, además, un claro compromiso de hacer una investigación situada, vinculada a la práctica, a la realidad cotidiana y a las posibilidades de transformación continua de esa realidad. Ambas líneas de trabajo, crítica y constructiva, deben abordarse de forma sinérgica y complementaria, para evitar caer en una visión victimizadora y reduccionista de la experiencia de las mujeres, que puede ningunear la complejidad del mundo de la experiencia de las mujeres e invisibilizar, por ejemplo, su importante contribución a la paz, al desarrollo humano y la sostenibilidad de la vida.8

Tanto para la línea crítica como para la constructiva será fundamental tomar como punto de partida la voz propia y el testimonio de las mujeres “para llenar los silencios y olvidos de las disciplinas”.9 Un enfoque que también ha venido a conocerse como la perspectiva del Feminist Standpoint y que tiene, entre otras, las siguientes características: a) toma las experiencias de las mujeres como fuente, nueva, de recursos teóricos y empíricos, y b) da relevancia al sujeto investigador, situándolo en el mismo plano crítico que el objeto investigado, en línea con la llamada objetividad fuerte.10 Desde este punto de vista se considera que las voces de las personas marginadas u oprimidas pueden ayudar a crear nociones más objetivas del mundo, y se defiende la importancia de empezar desde las experiencias de aquellos sujetos que han estado tradicionalmente excluidos de la producción del conocimiento.

Esta perspectiva epistemológica es particularmente relevante para sacar a la luz cualquier aspecto de las vidas de las mujeres, ya que estas son tomadas como sistema de referencia para pensar; en especial, es relevante para hacer visibles identidades y violencias relegadas, fortalezas, resistencias, y la pluralidad negada en ellas.11

Difícilmente se puede conocer y explicar cabalmente el mundo en que vivimos sin tener en cuenta la experiencia de las mujeres. Elaborar conocimiento sin contar con la mitad de la humanidad genera visiones parciales y distorsionadas del mundo, de la política y de las relaciones de poder a todos los niveles.12 En el reconocimiento de la experiencia de la voz de las mujeres, su agencia queda desvelada, y su testimonio se convierte en legado y fuente de aprendizaje de cómo pasar, en diferentes contextos, de víctimas a agentes de cambio para la paz y el desarrollo.13

El siglo XXI necesita de un pensamiento comprometido con la eliminación del sufrimiento humano. Ése es el origen y el motor de la responsabilidad, nuestra capacidad de responder como resorte no sólo ético sino también epistemológico, en la construcción de un pensamiento que esté del lado de los más vulnerables. Como defiende Lévinas el genuino aprendizaje moral “es el resultado de un gesto de aproximación al ‘otro’ que sufre y demanda justicia”.14

Las comunidades indígenas amazigh

Podemos definir en pocas palabras la población amazigh como la población nativa, indígena del norte de África.15 Los griegos y romanos denominaron a estos grupos como “bereberes”, un término despectivo derivado de “bárbaros”. La palabra griega bárbaros, de origen onomatopéyico, pretendía imitar un sonido de balbuceo o tartamudeo, y aludía a todos los no griegos cuya lengua era considerada ininteligible.16 Más tarde, los conquistadores árabe-musulmanes adoptaron rápidamente el término. Hoy en día estas comunidades rechazan este término estigmatizador impuesto desde el exterior y prefieren llamarse a sí mismos “amazigh”, que en su lengua significa “gente libre”.17

Las comunidades indígenas amazigh comprenden más de 20 millones de personas, concentradas principalmente en Marruecos (se estima que el 40 por ciento de la población amazigh se localiza en este país) y Argelia (aproximadamente el 20 por ciento), con comunidades más pequeñas en Libia (aproximadamente del 8 al 9 por ciento), Túnez (aproximadamente 1 a 2 por ciento) y pequeños reductos en el oasis de Siwa, en el oeste de Egipto, así como un millón de bereberes tuareg tradicionalmente nómadas que residen principalmente en Malí y Níger.18

En diferentes comunidades amazigh están surgiendo, en las últimas décadas, movimientos en favor del reconocimiento oficial de sus derechos lingüísticos y culturales. Movimientos que tratan de visibilizar, y poner en valor, la historia y el legado cultural del pueblo amazigh, desafiando, a menudo, la narrativa hegemónica que sobre estos pueblos han propagado las élites dominantes. Las principales demandas de estos movimientos son el reconocimiento de la existencia de los pueblos amazigh como colectivo, así como del legado histórico y cultural amazigh en el norte de África. Una de sus reivindicaciones más inmediatas y concretas es el reconocimiento de la lengua tamazight, así como la necesidad de corregir la marginación que sufren en su día a día y la aplicación de políticas educativas, sociales y económicas correctivas.19 El activismo amazigh reivindica los derechos culturales y lingüísticos del pueblo amazigh e identifica la cultura árabe como un sistema opresivo importado al norte de África e impuesto sobre ellos por coerción. Se enfrentan a la tarea de despertar a la población norteafricana a su herencia e identidad amazigh y hacer que esta identidad sea “importante” a gran escala en sus innumerables formas y contextos.20

Mujeres amazigh: vulnerabilidades en intersección

Las mujeres amazigh no sólo apoyan y participan de las reivindicaciones culturales y anticolonialistas de sus comunidades, sino que, recientemente, empiezan a sumar también a esas reivindicaciones una mirada feminista, que se encuentra en proceso de gestación y articulación. Y es que las intersecciones de varias desigualdades impactan en las vidas de las mujeres amazigh, exponiéndolas a una situación de especial vulnerabilidad: por mujeres, por indígenas y por rurales. Mujeres que se enfrentan a opresiones múltiples, y en esto tienen una similitud enorme con las mujeres negras, indígenas, mestizas, de otros lugares del mundo, aunque las cosmovisiones y las estrategias de resistencia sean heterogéneas.

En este artículo nos centraremos en la situación de las mujeres amazigh en Marruecos, que abordaremos -siguiendo las líneas principales sobre paz y género-, tanto desde una línea crítica, de reflexión sobre su situación de subordinación, como desde una línea constructiva, de reconocimiento de sus contribuciones al bienestar de sus comunidades y a la sostenibilidad de la vida. Empezando con la línea crítica señalaremos, a continuación, tres ejes que acompañan y ejemplifican la situación de vulnerabilidad que viven las mujeres amazigh en Marruecos: el idioma, la educación y la salud.

El idioma

Una dimensión importante para entender la vulnerabilidad de las mujeres amazigh en Marruecos tiene que ver con el idioma. Las mujeres amazigh, son generalmente percibidas como un grupo homogéneo, independientemente de que hablen árabe o tamazight, o de si provienen de diferentes clases sociales (hay mujeres amazigh en clases burguesas, clases medias, clases bajas y en el medio rural). Así, por ejemplo, las leyes sobre el código de familia no hacen diferencia entre ninguno de estos factores, sólo se enfocan en los hablantes de árabe dentro de estas leyes. Esto significa, al final, que las mujeres amazigh son reprimidas y sus derechos son descuidados dos veces. En primer lugar, como otras mujeres árabes, debido a su feminidad y, en segundo, a través de la cultura y el idioma. Esto, incluso después de la oficialización del idioma tamazight en las reformas constitucionales de 2011.21

Antes de entrar en detalle en la situación de las mujeres amazigh, cabe señalar la diferencia entre las mujeres amazigh que viven en zonas urbanas y las que viven en zonas rurales. Las mujeres amazigh que viven en áreas urbanas, están integradas de una forma u otra en el estilo de vida urbano y hablan darija (árabe marroquí) como segundo idioma. Su entorno les impone diariamente este idioma, a través de las escuelas, los sistemas de salud y otros servicios municipales. Sin embargo, una mayoría de las mujeres amazigh viven en zonas rurales, en las montañas u otras áreas aisladas. Estas mujeres todavía sufren la exclusión de muchos servicios públicos debido, por un lado, a la lejanía de sus hábitats de los centros urbanos, y por otro, al idioma que hablan, el tamazight.22 Las mujeres rurales amazigh sufren dificultades y marginación de doble filo en muchos campos, como la educación, la salud y las gestiones administrativas. Han perdido muchos de sus derechos debido a la imposibilidad de reclamarlos, ya que todos los procedimientos administrativos se hacen en francés, español o árabe.23 Esto ha generado sentimientos de inferioridad entre las mujeres amazigh, ya que no pueden usar su lengua materna para comunicarse dentro de su país.24

La educación

El analfabetismo en las zonas rurales es muy elevado, tanto entre las generaciones mayores como entre las jóvenes.25 Para combatir esta elevada tasa de analfabetismo de las mujeres rurales, el gobierno marroquí promovió, desde principios de la década del 2000, clases de alfabetización denominadas Mahou Al Omiya.26 Lamentablemente estas clases definen la alfabetización únicamente como la capacidad de leer y escribir en árabe. Esto, por supuesto, recibió muchas críticas de investigadores y activistas amazigh.27 El argumento principal de estas críticas es que se impone una educación y capacitación en dos idiomas hegemónicos, que son el árabe y el francés. En consecuencia, las mujeres amazigh son distanciadas de su cultura nativa, que es erosionada, y se les niegan muchos de sus derechos lingüísticos y educativos; derechos garantizados y recogidos en los artículos 13 y 14 de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.28 Aunque estas clases estaban pensadas para combatir el analfabetismo, al final lo perpetúan, al ser docencia en árabe o francés, y no en el idioma nativo de las mujeres rurales. En muchas áreas de habla tamazight las niñas se quedan en casa, porque la educación en las escuelas se imparte en árabe y el profesorado proporcionado por el Estado casi nunca sabe hablar tamazight.29

Desafortunadamente para las niñas amazigh en las zonas rurales el acceso a las escuelas está lejos de ser fácil. Junto con el idioma, el entorno geográfico es también otro obstáculo para su educación. La mayoría de las escuelas en las zonas rurales están a millas de distancia de sus hogares y las escuelas se vuelven inaccesibles debido a la deficiente infraestructura y a la falta de seguridad de los caminos de tierra.30

Pero no sólo el idioma y la geografía son un impedimento para la educación de las mujeres amazigh en Marruecos, también lo es, y de forma especial, el patriarcado. Lamentablemente, todavía es una creencia generalizada que el lugar de la mujer es el hogar. Por esta razón, un número elevado de mujeres en las zonas rurales de Marruecos no acude a la escuela o la abandona a edades tempranas. Éste es un problema habitual y extendido a pesar de que en 2008 la educación primaria se convirtió en obligatoria como parte del programa nacional de apoyo a emergencias educativas 2009-2012.31 Las estudiantes de zonas rurales, más que las que viven en zonas urbanas, son las más afectadas por la exclusión. Particularmente, esto es un problema entre las edades de 6 a 11 años, un periodo en el que deberían inscribirse en la escuela primaria.32 El porcentaje de niñas que asisten a las escuelas en las zonas rurales es sólo de 26 por ciento, mientras que el de niños es de 79 por ciento.33 Así, las niñas abandonan la escuela principalmente por razones culturales moldeadas por el patriarcado, como la expectativa de una niña de quedarse en casa y hacer las tareas domésticas.34

Por otro lado, y vinculado con lo anterior, las niñas a menudo abandonan la escuela para casarse a una edad temprana. Algunas tan jóvenes como a los 15 años, que es la edad en la que tendría lugar la transición al bachillerato. A pesar del hecho de que el matrimonio infantil es ilegal en el país, el 16 por ciento de las niñas se casa antes de cumplir 18 años y el 3 por ciento antes de cumplir los 15.35 De acuerdo con el artículo 19 del Código de Familia de 2004, también conocido como el Moudawana, la edad legal para contraer matrimonio es de 18 años, sin embargo, el juez de familia, según el artículo 20 del Moudawana, puede hacer excepciones y autorizar un matrimonio antes de la edad legal para casarse. Esto puede permitirse, por ejemplo, haciendo que los padres o el tutor legal de la menor especifiquen los intereses y las razones del matrimonio, y la decisión del juez que autoriza el matrimonio de una menor no está sujeta a apelación.

Otra de las razones que, en interacción con el patriarcado, conducen a enormes tasas de exclusión femenina de la escuela son las de carácter socioeconómico. A menudo los padres apenas pueden satisfacer las necesidades básicas de su familia, y mucho menos proporcionar la educación de sus hijos.36 En ese contexto, para muchas familias, la educación femenina se considera menos importante que la educación masculina porque se cree que el hombre es quien mantendrá el título familiar mientras que las niñas al casarse se convierten en parte de otra familia.37 El niño se convierte así en el proveedor financiero de la familia y, de ahí, que se considere más importante invertir en su formación.

La salud

Por otro lado, además del idioma y de los problemas de acceso a la educación, también el acceso a un sistema de salud es un desafío para las mujeres, al estar las comunidades amazigh aisladas en las montañas, en áreas remotas y con falta de instalaciones.38 Así, por ejemplo, la mayoría de mujeres rurales amazigh tienen que dar a luz a sus bebés en casa y algunas mujeres embarazadas son transportadas por mulas al centro médico más cercano.39 Los bebés recién nacidos están en riesgo de sufrir picaduras de escorpiones y serpientes, que pueden ser mortales debido a la falta de ambulancias, antídotos y personal médico.40 Puntualmente, se han utilizado helicópteros para enviar casos de emergencia a hospitales regionales, sin embargo, esto sigue siendo un recurso limitado más que una práctica regular.41

Pero no sólo el aislamiento geográfico es un problema para el acceso de las mujeres amazigh en Marruecos al sistema de salud. Varias razones culturales como el patriarcado, la vergüenza, el analfabetismo o la barrera idiomática hacen que la mayoría de las mujeres amazigh rara vez acudan al médico para tratar sus problemas de salud. A menudo temen que pueda salir a la luz una realidad íntima o impactante, especialmente si la enfermedad está directamente relacionada con el maltrato por parte del esposo. Así, enfermedades relacionadas con casos de violencia doméstica, o con ginecología o neurología son comúnmente invisibilizadas por vergüenza.42

Cabe señalar que debido a las duras condiciones ambientales y de vida en el campo, las mujeres amazigh rurales soportan un importante desgaste físico en sus tareas domésticas diarias. Además, en las montañas del Atlas debido a la falta de desarrollo regional, los hombres migran durante largos períodos para realizar trabajos agrícolas o urbanos en otras partes del país.43 Mientras que los hombres ausentes envían dinero a sus hogares las mujeres se quedan y se ven cargadas con la responsabilidad de atender a la familia, criar a los hijos, cultivar y criar animales y mantener el honor familiar.44 Las duras condiciones de vida, el aislamiento geográfico, y las barreras culturales suponen un reto para la salud de las mujeres amazigh.

Hasta aquí hemos visto algunos elementos que muestran la situación de vulnerabilidad que viven las mujeres amazigh en Marruecos. Pero, como habíamos señalado al inicio del artículo, no conviene quedarnos, en los análisis de género y paz, sólo en una perspectiva crítica. La victimización de la mujer -también del indígena-, puede convertirse en un eslabón más en la cadena de opresión, al justificar la superioridad y el intervencionismo sobre el otro o la otra, y al invisibilizar sus contribuciones a la comprensión de la realidad. En el próximo apartado abordaremos, siguiendo una perspectiva constructiva, las contribuciones de las mujeres amazigh al legado cultural de su pueblo, al bienestar de sus comunidades, de sus familias y a su propio empoderamiento.

Mujeres amazigh. Agencias, resistencias y empoderamientos

En el ámbito de las relaciones internacionales, también en la investigación para la paz, el imaginario dominante, hegemónico, sobre la mujer, ha sido el de víctima. Un reduccionismo, el de la mujer como víctima, que no sólo no hace justicia a la pluralidad de experiencias de las mujeres, sino que contribuye a la perpetuación estereotipada de los roles de género. Recientemente, desde la perspectiva constructiva en estudios de paz y género, hay un esfuerzo por complejizar ese imaginario dominante mujer-víctima, y reconocer las contribuciones de las mujeres en sus diferentes contextos, visibilizando las aportaciones de las mujeres y su agencia como participantes activas y no como meras pacientes.

Cuando la condición de víctima se sustantiva para convertirse en rasgo identitario, contribuimos a la reificación de la persona, o personas afectadas, que quedan, a través de esa victimización, sujetas a su propia condición de víctimas.45 Varios mecanismos contribuyen en ese proceso, de los que podemos señalar especialmente dos: 1) se ningunean las capacidades y competencias de las personas afectadas, y 2) las personas afectadas se consideran, en mayor medida, objetos de protección y no tanto sujetos de derechos. El peligro de la reificación de la mujer como víctima es que construye una visión reduccionista, sesgada y limitativa de la otredad. Además, esa representación exógena de la víctima, al ser reduccionista es “reproductora de la mentalidad que subyace en el victimario”.46 Es decir, es perpetuadora de la situación de la víctima como víctima, como paciente y nunca como agente.

Podemos definir el concepto de agencia como la capacidad de un individuo para actuar, transformar e influir en el mundo, las cosas u otras personas; y relacionado con ello podríamos definir la agencia como la capacidad de tomar decisiones específicas y negociar el poder dentro de una estructura socialmente rígida como el patriarcado.47 Las mujeres amazigh, a pesar de su situación de vulnerabilidad y de las dificultades que experimentan, han sido capaces de generar oportunidades de empoderamiento. Inspiradas en su lenguaje y en el legado de la historia y la cultura amazigh del Norte de África, estas mujeres elaboran productos y artesanía con los que están transformando poco a poco sus vidas, gracias al apoyo de asociaciones y cooperativas feministas.

Tras la creación del Instituto Real de Cultura Amazigh IRCAM en 2001, y el movimiento del 20 de febrero que condujo a la oficialización del idioma tamazight en la constitución de 2011, la identidad amazigh y las personas amazigh están ganando más legitimidad en la vida pública. Hay, así mismo, un número creciente de emergencias de voces de mujeres amazigh a través de asociaciones y cooperativas que abordan y defienden los derechos de las mujeres amazigh, su identidad e idioma. Un ejemplo es la organización The Voice of Amazigh Women, una de las primeras asociaciones de mujeres amazigh que defienden los derechos de las mujeres en Marruecos y que hace un importante trabajo de concientización sobre los problemas de las mujeres amazigh. Amina Zioual, presidenta de esta organización, denuncia que estas mujeres están doblemente oprimidas, por su género y etnia.48 Organizaciones como The Voice of Amazigh Women están tratando de alentar una mayor participación política de las comunidades indígenas para cambiar las leyes, fomentar la alfabetización de las mujeres, retrasar la edad del matrimonio y facilitar que las mujeres puedan comprender y acceder a sus derechos fundamentales.49

Lamentablemente, en Marruecos, ni los discursos feministas islámicos, ni lo feminismos seculares hegemónicos han logrado representar y abrazar la identidad amazigh bajo su paraguas. Probablemente a causa de su perfil urbano, generalmente de clase media alta y de su visión de las mujeres amazigh como atrasadas, analfabetas y pobres. Mientras que las ONG urbanas pueden establecer contactos con otras ONG feministas, tener impacto y visibilidad, las asociaciones rurales y más pequeñas tienen menos recursos y menos visibilidad en los medios. Sin embargo, estas asociaciones son las que realmente trabajan en actividades de base, eliminando el analfabetismo y aliviando la pobreza. A la larga estas asociaciones feministas son las que implementan los objetivos centrales para empoderar a las mujeres rurales amazigh. Afortunadamente cada vez más ONG se están enfocando en las mujeres amazigh y en su desarrollo. La aparición de estas organizaciones feministas amazigh son, según Fatima Sadiqi, un nuevo impulso para el desarrollo, que reubica los problemas de las mujeres marroquíes en un marco más amplio que el islam, donde el secularismo o el islamismo o incluso una combinación de ambos es insuficiente.50

La identidad y la agencia feminista amazigh puede rastrearse en su legado histórico preislámico, en las figuras de empoderamiento ancestrales que simbolizan grandes heroínas, diosas y reinas como Dihya, Andamana, Tin Hinan, Tamesmant o Lalla Fadhma. En la actualidad las mujeres amazigh representan estas grandes mujeres en su artesanía (alfombras, textiles, joyería, etc.), protegiendo y preservando así la identidad cultural amazigh y sus valores. Y es que las mujeres amazigh actuales expresan su sororidad y conciencia de género -además de en sus relatos orales- a través de la artesanía. La sororidad y la conciencia de género se ilustran en las coloridas alfombras que tejen, la cerámica que hacen a mano, los tatuajes que pintan en sus cuerpos y las joyas que usan.51 A diferencia del feminismo hegemónico, que no incluye las realidades de las mujeres amazigh, y que a menudo las perciben como mujeres pasivas y analfabetas, las mujeres amazigh, por otro lado, ven la artesanía -y especialmente el tejido- como una fuente de educación moral y un viaje en el tiempo y la historia.52 Estas actividades continúan su historia cultural y su herencia a través de la tradición e imprimen estos valores en su vida cotidiana.

Es frecuente que sobre los hombros de las mujeres recaiga el peso del mantenimiento de las tradiciones. A ellas se les exige que sean la representación viva de las identidades culturales: que vistan, vivan y se comporten de acuerdo con la tradición, sin que importe lo demoledor que sea esta sujeción para su libertad individual.53

Afortunadamente, la tradición amazigh atesora un legado de mujeres fuertes, respetadas, y con poder y capacidad de decisión. De ahí que la recuperación del legado histórico y cultural suponga para las mujeres amazigh una fuente de sororidad y concientización de género, que quizás no ocurre en otros grupos indígenas.

Las mujeres amazigh son artistas: tejen alfombras de colores brillantes, adornan sus rostros, manos y tobillos con tatuajes, se tiñen las manos y los pies con henna y pintan sus caras con azafrán. Las mujeres a la vez crean y usan los símbolos artísticos de la identidad bereber, convirtiendo el cuerpo femenino decorado en un símbolo por sí mismo de esa identidad. Las mujeres transmiten su identidad a través del vestuario, las pinturas corporales, tatuajes, joyas, peinados y sombreros, tanto en la forma en que se usan como en su diseño.54 Así, la tradición se convierte en algo dinámico, fuente de agenciamientos y de cohesión social.55 Las mujeres amazigh representan en sus obras de artesanía su identidad, y es que utilizan como principales motivos ornamentales su lenguaje -el tamazigh-, y su herencia preislámica norafricana.

Para el activismo amazigh, el legado preislámico está siendo fundamental en los esfuerzos de reconstrucción de su identidad.56 Para visibilizar sus objetivos, las artistas-activistas amazigh contemporáneas han revivido el legado de las sociedades bereberes matriarcales nómadas. En estas sociedades el poder de las mujeres estaba en el centro de la cultura y la lengua amazigh.57 Así, por ejemplo, en idioma tamazight la palabra mujer tamghart significa líder, y es que la mujer ocupa una posición muy significativa en las comunidades amazigh. Los símbolos, motivos y tatuajes amazigh no son arbitrarios, son expresión del poder femenino, de la fertilidad, la maternidad, la conciencia corporal y la sexualidad. Se conservan de generación en generación, manteniendo viva la cultura amazigh y sirvieron como símbolo de identidad colectiva cuando, años atrás, el estado no permitía enseñar, publicar o expresarse en idioma tamazigh.

Las artistas amazigh intentan identificar y visibilizar los elementos preislámicos y preárabes de la cultura amazigh. Las artes visuales se han convertido en un importante medio a través del que las activistas construyen una identidad amazigh transnacional, una identidad que es esencialmente africana, con fuertes lazos con el mundo mediterráneo.58 Aquí, las artes se convierten en un medio importante por el cual las activistas construyen una identidad transnacional amazigh, vinculando miembros de la cultura y lengua amazigh a través de las fronteras nacionales.59

Al recuperar y salvaguardar la tradición, las mujeres amazigh no sólo reconstruyen las bases identitarias y culturales del pueblo amazigh, sino que contribuyen al desarrollo local, de sus familias y a su propio empoderamiento como mujeres. Las mujeres expresan sus voces a través de la emergencia de organizaciones no gubernamentales y asociaciones que apoyan a las mujeres rurales a crear sus propias cooperativas y proyectos. Son activas en el tejido de alfombras, la producción del aceite de argán, el agua de rosas y otros productos por los que Marruecos es conocido. Veamos a modo de ejemplo tres líneas de trabajo en las que están involucradas diferentes cooperativas de mujeres amazigh en Marruecos: el tejido de alfombras, el aceite de argán y la artesanía.

Alfombras

Las alfombras que tejen las mujeres amazigh son verdaderas obras de arte, únicas e inconfundibles, ya que toman sus símbolos y motivos de la historia preislámica del norte de África, que es rica en numerosos ejemplos de mujeres líderes y diosas. La artesanía textil revela la conciencia de las mujeres sobre su entorno y, lo que es más importante, sobre sus cuerpos y su sexualidad. Así, el diseño de la alfombra representa en muchas ocasiones las fases de la vida de una mujer.60 En algunos casos, con un poco de imaginación, se puede reconocer en la alfombra la infancia y la virginidad, el estado nupcial, la unión, el embarazo, los dolores de parto, el nacimiento o el recién nacido.61

Las imágenes y los colores que adornan la alfombra amazigh no se hacen de manera arbitraria, más bien representan la posición predominante de las mujeres amazigh. Para algunos autores el arte textil de las mujeres bereberes es una de las últimas pruebas de una antigua sociedad matricéntrica.62 A lo largo de la historia, el arte matricial ha sido paulatinamente reemplazado por el dominio patriarcal y el arte fálico. Sin embargo, el arte femenino ha sobrevivido en las alfombras bereberes.63 La historia matricéntrica amazigh se refleja a través de los textiles y diseños de las mujeres,64 y en el mismo proceso de tejido, que tiene lugar en la esfera doméstica entres parientes cercanas, como madres e hijas, hermanas o primas, suegras y nueras o vecinas cercanas. La actividad se practica a tiempo parcial de las mujeres y puede llevar meses terminar una sola alfombra porque se reúnen para educarse mutuamente mientras cantan, debaten, cuentan historias y comparten experiencias de la vida. Cultivando una especie de literatura oral que se ha transmitido durante siglos de generación en generación en las montañas de Marruecos para preservar el idioma y la cultura amazigh.65

Esta actividad les permite socializar y relacionarse, y juega un papel económico vital en las familias. Las mujeres habitualmente trabajan dentro de los hogares durante meses en las alfombras, y sus maridos viajan a ciudades turísticas más grandes como Marrakech, Taznakht o Fez para venderlas o, en otras ocasiones, las mujeres venden sus alfombras a otros hombres intermediarios que acuden a sus hogares para comprar las alfombras y venderlas en los bazares de las grandes ciudades.66 Pero en los últimos tiempos, especialmente desde 2001, gracias a las cooperativas las mujeres amazigh han comenzado a aparecer en Internet para vender sus productos sin el modelo tradicional de depender de sus maridos o de una persona intermediaria para comercializar sus productos.67 Internet ha supuesto una alternativa al problema perenne que tenían -como mujeres rurales y aisladas- para comercializar sus productos, en una interesante unión entre tradición y modernidad. Estas cooperativas, como la de Anou,68 están ayudando al empoderamiento de las mujeres amazigh, gracias a la posibilidad que tienen ahora de comercializar sus productos en línea y de expandir su alcance globalmente, eliminando la necesidad de una persona intermediaria.

Sin embargo, cabe señalar que no es sencillo. No todas las aldeas tienen las mismas condiciones, algunas tienen limitaciones al estar muy aisladas, sin teléfonos fijos, a veces con acceso limitado a la electricidad, además del coste de la tecnología.69 A pesar de estas dificultades, las mujeres amazigh están logrando obtener, con sus esfuerzos a través de las cooperativas, una mayor ganancia final, para sí mismas y para la comunidad,70 y las abre no sólo al mercado marroquí sino también al internacional.71

Aceite de argán

Además del tejido de alfombras como fuente de empoderamiento para muchas mujeres amazigh en el sur de Marruecos, las cooperativas de aceite de argán también son un ejemplo de la agencia de las mujeres y de su propio empoderamiento. Las mujeres amazigh vienen cultivando el árbol de argán (argania spinosa) desde hace siglos, extraen el aceite de los granos que albergan sus duras nueces y lo vienen usando para el cuidado de la piel, el pelo y las uñas. Utilizado por sus propiedades cosméticas, nutricionales y medicinales, el aceite de argán es un aceite con un alto valor nutricional, similar al del aceite de oliva. Y tiene varias propiedades medicinales, como reducir los niveles de colesterol, estimular la circulación, tratar la artritis y fortalecer el sistema inmunológico del cuerpo.72 Unos beneficios que las mujeres amazigh han aprovechado gracias a sus conocimientos en la elaboración del aceite de argán. De generación en generación las mujeres amazigh transmiten formas innovadoras e igualmente ingeniosas para beneficiarse de los preciosos granos de argán.

En los últimos años, han ido surgiendo cooperativas de mujeres amazigh que se organizan para elaborar y comercializar el aceite de argán y que están contribuyendo a impulsar el empoderamiento de las mujeres en la región.73 Las cooperativas de aceite de argán brindan a las mujeres oportunidades que transforman sus vidas y las empoderan para ser económicamente activas, independientes y apoyar a sus familias.74 Los cambios más importantes son, por ejemplo, la posibilidad de enviar a sus hijos a la escuela, incluidas las niñas que ahora pueden asistir a la universidad. Y es que, gracias a sus mayores ingresos las mujeres, ahora pueden respaldar los estudios de sus hijos e hijas. Como señala una entrevistada, “Le debo mi vida a la cooperativa. Mis hijos van a la escuela gracias a eso. Tengo comida y todo lo que necesito. La mentalidad de los hombres dificulta las cosas, pero existe la posibilidad de que las mujeres mejoren sus vidas”.75

Pueden asegurarse el acceso a alimentos, agua y ropa adecuados para todos los miembros del hogar, no sólo por sus mayores ingresos, sino también gracias a la tienda cooperativa que ofrece lo que necesitan a precios más baratos y condiciones de pago flexibles. Algunas mujeres señalan que “antes de trabajar aquí, no tenía nada. Ahora tengo dinero en efectivo y muchas cosas han cambiado en mi mente”.76

Así mismo, hay cooperativas en las que se organiza una guardería o una escuela para cuidar a los hijos y las hijas de las mujeres mientras trabajan. La cooperativa proporciona acceso gratuito a la atención médica, incluidas visitas médicas, cirugías y medicamentos, de forma gratuita para ellas y sus familias. En el aspecto financiero, también disfrutan de oportunidades de ahorro y acceso a préstamos. Todo esto favorece un aumento de la autoconfianza y la autoestima de las mujeres, que también se apoya en los cursos de alfabetización y capacitación impartidos por la cooperativa.77

Así, las cooperativas de aceite de argán son otro campo en el que las mujeres amazigh del sur de Marruecos contribuyen y tienen éxito, ya que les proporciona una fuente alternativa de ingresos económicos. En palabras de una participante en la cooperativa: “ser parte de la cooperativa me liberó del tedioso trabajo doméstico en otros hogares. Ahora estoy aprendiendo a leer y escribir. La cooperativa me ha hecho más independiente”.78

A pesar de estos beneficios, no podemos desconocer los desafíos que algunas cooperativas enfrentan a causa de la popularidad reciente que ha experimentado el mercado de aceite de argán, lo que ha llevado al nacimiento de otros grupos de interés interesados en explotar la industria del argán.79 Otras empresas están aprovechando esta oportunidad, lo que a veces se traduce en obstáculos dobles para las mujeres amazigh que trabajan en el hogar y a la vez trabajan en las cooperativas.80 Así pues, las cooperativas enfrentan la presión no sólo de contribuir al camino de empoderamiento de las mujeres sino de aumentar la producción.81

Artesanía

Junto al tejido de las alfombras y las cooperativas del aceite de argán la agencia de las mujeres amazigh, como miembros activos en el desarrollo local de sus comunidades, se manifiesta también en la artesanía, que se expresa principalmente en la alfarería, la costura y la joyería. Como ya hemos señalado, las expresiones estéticas, junto con la literatura oral, son un medio de empoderamiento e identidad colectivos en la cultura amazigh.

Las mujeres amazigh son artistas creativas que siguen innovando inspiradas tanto en su tradición e idioma, como en su entorno y en los cambios sociales. Las mujeres artesanas amazigh son un claro ejemplo de un feminismo de base incipiente. Resulta ilustradora, en este sentido, la historia de Amina Yabis, una mujer amazigh extraordinaria que, aunque de origen ordinario, es un claro ejemplo de empoderamiento femenino.82

El feminismo en Marruecos está asociado en gran medida con mujeres de clase alta, urbanas y cultas.83 Como señala Sadiqi, los feminismos deben contextualizarse, y dada la gran variedad de mujeres en Marruecos, es importante visibilizar feministas de otros niveles sociales.84 La historia de Amina es una valiosa contribución a la literatura sobre feministas que no pertenecen a la élite.85

Amina es una mujer de poco más de 50 años;86 tiene su propia marca de productos, y elabora joyas-botones para la tradicional jellaba o túnica, que usan hombres y mujeres. Dedicó la planta baja de su casa a la cooperativa donde enseña a las mujeres jóvenes a tejer tanto en telares verticales como en telares de piso (estos últimos tradicionalmente usados por hombres), e imparte clases sobre el uso de tintes vegetales, una habilidad casi extinta en Marruecos. Utiliza Internet para vender los botones-joya hechos por su cooperativa, lo que proporciona un gran beneficio económico para todas sus integrantes.

Nací en Rcif… Yo era de una familia pobre. Comencé la escuela cuando tenía siete años y estudié durante unos cinco años. Dejé la escuela y comencé a trabajar. […] Esa idea que el niño necesita ir a la escuela, terminar sus estudios, que si educamos a una niña sólo desperdiciamos dinero porque ella se va a casar, se va con un hombre. Mis padres tenían esas ideas y no me dejaron terminar mi educación. […] Así que seguí trabajando, y quedándome en casa ayudé a mi madre con las tareas domésticas como cocinar, y cuando las terminaba tenía tiempo para bordar y coser. […] Me casé, luego tuve hijos, y luego tuve que ayudarlos mucho porque el trabajo de mi esposo no era suficiente.87

Antes de que Amina creara la cooperativa las mujeres de su pueblo no solían salir de sus casas para producir o vender botones-joya, trabajaban en sus casas y sus maridos salían para venderlos o los vendían a otros hombres intermediarios que llegaban al hogar.

Yo, cuando monté la cooperativa comencé a trabajar. Fui a las casas de las mujeres, les dije que debían ser ellas mismas las que vendan su trabajo, “el hombre está obteniendo un gran beneficio de ustedes”. Eso es. Las mujeres se unieron, empezaron a unirse a la asociación conmigo.88

Amina se dio cuenta de que los hombres intermediarios que compraban los botones a las mujeres obtenían grandes beneficios, a pesar de que eran las mujeres las que se dejaban los ojos tejiendo todo el día. Los hombres llevaban la materia prima (seda o rayón) a las casas y recogían los botones elaborados, para venderlos por el doble o más. Amina animó a las mujeres de su pueblo a convertirse en protagonistas de su propio empoderamiento.

En Fez los vende al doble, si va a Casablanca los vende al triple. Cuanto más lejos está, más sube el precio. Les dije a las mujeres: algunas de nosotras también iremos a Casablanca, iremos a Rabat, iremos y las llevamos nosotras mismas. Eso fue la primera cooperativa, la primera asociación de mujeres en Sefrou, fue mía. Al principio, cuando todas empezamos a trabajar en la cooperativa, lo que ganábamos lo usábamos para comprar nuestra materia prima, y lo que quedaba lo dividíamos entre nosotras. Este trabajo de hacer botones antes no estaba en la lista de profesiones que tenemos en Marruecos. […] Yo fui quien le mostró a la gente que son las mujeres las que hacen los botones. Esa habilidad se convirtió en parte de la lista oficial de profesiones. No era muy conocido antes. […] Bueno, ahora siempre estoy ayudando a las mujeres. Hay una que quiere ir a la escuela, nunca fue, así que la inscribo en clases de alfabetización. Hay unas 40 mujeres a las que inscribí para aprender a leer. Empecé a trabajar para una asociación, para gestionar un centro de mujeres. Dos cosas siguen siendo muy importantes para mí: la fuerza, a menudo subestimada, de las mujeres marroquíes y el valor de incluir las realidades de sus vidas.89

El relato de Amina es un ejemplo de la resistencia de las mujeres amazigh frente a las prácticas de dominación y las relaciones desiguales de poder, y un ejemplo de empoderamiento. Las mujeres amazigh están tradicionalmente vinculadas con la producción artística, y esos saberes y prácticas pueden convertirse, bien gestionadas, en un camino para su empoderamiento. La alfarería, el tejido, la decoración de paredes y frascos de almacenamiento, el bordado, etcétera, son creados principalmente por mujeres. Así como las joyas amazigh, que se remontan a los tiempos más antiguos y constituyen algunas de las primeras obras de arte del norte de África.90

La cultura amazigh en Marruecos, tras haber sido excluida y marginada, hoy en día es abrazada por más y más mujeres jóvenes amazigh que se enorgullecen de su identidad. Un ejemplo es Souad Laghssais, que combina en su artesanía el legado y la estética de la identidad amazigh con un toque moderno. A través de su marca “Rchima Design” honra y comparte las artes amazigh que le fueron transmitidas por su tía y su madre. Souad a través de su artesanía visibiliza las historias y el poder de las mujeres amazigh y empodera a las niñas para que permanezcan en la escuela a través de la relación que tiene con ONG de educación de niñas, destinando una parte de sus ganancias a apoyar a otras mujeres y niñas.91 Así, la artesanía ser convierte en una forma de resistencia y empoderamiento de muchas mujeres amazigh. A través del arte y la artesanía, las mujeres transfieren su identidad, cultura y conocimientos amazigh, y se empoderan a sí mismas y a la generación más joven.92

La artesanía es un vector de imaginarios, representaciones e imágenes construidas a largo plazo, consolidadas a lo largo de la historia, que contribuyen a definir la identidad social amazigh.93 Así, no sólo es un recurso económico sino también simbólico, ya que puede ser una palanca para la reconstrucción de la identidad. La tradición, recuperada por las mujeres, emerge como fuente de reconocimiento de la identidad amazigh, de desarrollo de las comunidades locales y de empoderamiento feminista. La tradición se convierte así en soporte fértil de la comunidad, en motor de reconocimiento y empoderamiento.94 No podemos ningunear su potencial “como plataforma de alternativas, como lugar de construcción de nuevos significados”.95

Las alfombras, el aceite de argán y las artesanías de las mujeres amazigh son cada vez más populares internacionalmente. Además de su contribución al desarrollo local a través de la comercialización en línea, Marruecos ha visto surgir, en los últimos años, un nuevo turismo cultural en las montañas marroquíes atraído por estos productos elaborados por las mujeres. Un turismo que otorga a las prácticas y objetos patrimoniales un estatus simbólico,96 y que puede ser una plataforma para la integración regional y el diálogo intercultural.97 Sin embargo, tendremos que ser cautos. Habría que trabajar por una resignificación del turismo, y confiar en su potencialidad para -desde una gestión responsable, local y feminista-, convertirse en custodio del patrimonio, histórico y cultural amazigh.

Es fundamental que estos procesos, aunque tienen una proyección global, evolucionen desde la autogestión local, de modo que puedan redundar en un desarrollo humano sostenible y feminista. Hace tiempo que García Canclini advertía de los peligros respecto a las diferentes formas en que el capitalismo cosifica la otredad reduciéndola a mero objeto de consumo. Afortunadamente, en la sociedad globalizada en que vivimos la ciudadanía está cada vez más informada y comprometida con la salvaguarda de la diversidad natural y cultural, y busca un consumo responsable.

La conclusión no puede ser otra: el futuro de las culturas populares depende del conjunto de la sociedad. Necesitamos que los artesanos participen, critiquen y se organicen, que redefinan su producción y su manera de vincularse con el mercado y los consumidores; pero también precisamos que se forme un nuevo público, un nuevo turismo, otra manera de gustar y pensar la cultura.98

Conclusiones

Retomando la pregunta que da título al artículo “¿Vulnerabilidad o Agencia?”, podemos concluir que la complejidad del mundo de la vida de las mujeres amazigh en Marruecos no puede reducirse exclusivamente a la de mujeres analfabetas, necesitadas de ayuda. Más allá de las vulnerabilidades múltiples que atraviesan las vidas de estas mujeres -vulnerabilidades que, por otro lado, debemos denunciar y reducir-, es importante visibilizar y reconocer también su agencia. De no hacerlo, incurrimos en lo que Carmen Magallón denomina una violencia simbólica, que “niega a las mujeres sentido y significado a su existencia e ignora su historia y aportaciones”.99 La imagen de las mujeres amazigh como víctimas es paralizante y no hace justicia a la fuerza, riqueza y empuje de las mujeres amazigh que se apoyan en la solidaridad mutua para construir otro futuro para ellas mismas y sus comunidades. “Por eso dar voz a quienes sufren y tratar de atajar ese sufrimiento no ha de impedirnos el oír y decir la vitalidad y la fuerza con la que tratan de seguir con sus vidas”.100

Como señala la novelista nigeriana Chimamanda Adichie, tenemos el deber de trascender las historias únicas sobre otras culturas, otros grupos -o sobre otras mujeres-.101 Las mujeres amazigh sufren múltiples vulnerabilidades, por mujeres, indígenas y rurales, pero al mismo tiempo son mujeres valientes, determinadas y con iniciativa, preocupadas por el bienestar de sus familias y de sus comunidades.

Este trabajo intenta contribuir al esfuerzo que desde hace más de dos décadas se viene realizando por elaborar estudios que visibilicen la agencia de las mujeres en su aporte histórico a la paz y al desarrollo. El concepto de agencia de las mujeres, elaborado por la teoría feminista, nos habla de la autodeterminación de las mujeres, es decir, de las mujeres como actoras del mundo en sus propios términos.102 La iniciativa de las mujeres amazigh en el impulso y desarrollo de cooperativas -como las dedicadas al tejido de alfombras, producción de aceite de argán y artesanía amazigh-, es un ejemplo de la agencia, autodeterminación y fuerza de estas mujeres.

Es importante poner en valor los esfuerzos de las mujeres amazigh para lograr, si bien sea poco a poco, espacios de empoderamiento. El enfoque del empoderamiento -introducido por primera vez en 1985 en la III Conferencia Mundial de la Mujer celebrada en Nairobi-, entiende el poder como la capacidad de las mujeres de incrementar su propia autoconfianza e influir en la dirección del cambio, a través del control de los recursos materiales y no materiales fundamentales.103 A través de las cooperativas, el uso de Internet y la sororidad mutua, las mujeres amazigh han logrado un mayor control sobre los beneficios de su trabajo, y en consecuencia sobre sus vidas.

Desde sus saberes y sus prácticas tradicionales, transmitidas de generación en generación, las mujeres amazigh cuidan no sólo del bienestar de su familia, sino del bienestar de su comunidad y el legado de su cultura. El trabajo de las mujeres amazigh en Marruecos es un claro ejemplo de las contribuciones de las mujeres al desarrollo rural, al impulso de las actividades locales y a la economía del país. Pero, sobre todo, una inspiración por su contribución a preservar la identidad amazigh y a reforzar la agencia de las mujeres.

Con este texto hemos intentado humildemente contribuir a esa necesaria tarea de “recuperar muchas de las historias invisibilizadas y silenciadas de la paz y de las mujeres, para desde ahí integrarlas a la historia ya establecida”.104 Las mujeres amazigh merecen, sin duda, ese reconocimiento y visibilización.

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Notas

[1] Este artículo se vincula con el proyecto de investigación financiado por la Generalitat Valenciana “La agenda de igualdad. Resistencias, retos y respuestas”, referencia: 20I325.01/1.

[2] Celia Amorós, “Filosofía y feminismo en la era de la globalización”, en María José Guerra y Ana Hardisson (eds.), 20 pensadoras del siglo XX (Oviedo: Nobel, 2006), 260.

[3] Irene Comins Mingol, “Hacia una superación de la reificación de la mujer como víctima. Reflexiones filosóficas”, en Vicente Benet y Alex Iván Arévalo Salinas (eds.), De víctimas a indignados. Imaginarios del sufrimiento y de la acción política (Valencia: Tirant Humanidades, 2016).

[4] Gabriela de Lima Grecco, “Feminismos y género en los Estudios Internacionales”, Relaciones Internacionales, núm. 44 (junio-septiembre 2020): 129, https://doi.org/10.15366/relacionesinternacionales2020.44.007.

[5] Silvia Gagliardi, “Violence Against Women: The Stark Reality Behind Morocco’s Human Rights Progress”, The Journal of North African Studies, núm. 23 (agosto, 2017): 10. https://doi.org/10.1080/13629387.2017.1363649

[6] La situación de las mujeres indígenas es un tema de estudio tangencial —incluso por los propios discursos feministas—, y, en las investigaciones existentes se parte mayoritariamente de una mirada externa. Así, en el caso del feminismo mainstream en Marruecos (secular o islámico) la cuestión de las mujeres amazigh es una preocupación secundaria y son representadas como rurales y marginales. Cfr. Silvia Gagliardi, “Indigenous Peoples’ Rights in Morocco: Subaltern Narrative by Amazigh Women”, The International Journal of Human Rights, núm. 23 (enero, 2019): 7. https://doi.org/10.1080/13642987.2019.1574757; Joyce Green, “Taking Account of Aboriginal Feminism”, en Joyce Green (ed.), Making Space for Indigenous Feminism (Halifax: Fernwood Publishing, 2007), 30.

[7] Irene Comins Mingol, “Horizontes epistemológicos de la investigación para la paz: una perspectiva pazológica y de género”, en Dora Elvira García-González (ed.), Enfoques contemporáneos para los estudios de paz (México: Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, 2018), 51-53.

[8] Irene Comins Mingol, “De víctimas a sobrevivientes: la fuerza poiética y resiliente del cuidar”, Convergencia. Revista de Ciencias Sociales, núm. 67 (enero-abril, 2015): 35-54.

[9] Carmen Magallón Portolés, “Representaciones, roles, y resistencias, de las mujeres en contextos de violencia”, Revista Crítica de Ciências Sociais, núm. 96 (febrero, 2012): 9.

[10] Sandra Harding, Whose Science? Whose Knowledge? Thinking from Women’s Lives (New York: Cornell University Press, 1991).

[11] Magallón Portolés, “Representaciones, roles, y resistencias”, 12.

[12] Gillian Youngs, “Feminist International Relations: A Contradiction in Terms? Or Why Women and Gender are Essential to Understand the World We Live in”, International Affairs, 80, núm. 1 (abril, 2004): 75-87.

[13] Comins Mingol, “Hacia una superación”, 139

[14] Emmanuel Lévinas, “Ética como filosofía primera”, A Parte Rei. Revista de Filosofía, núm. 43 (enero, 2006): 20.

[15] Bruce Maddy-Weitzman, “Arabization and Its Discontents: The Rise of the Amazigh Movement in North Africa”, The Journal of the Middle East and Africa, 3, núm. 2 (diciembre, 2012): 112. https://doi.org/10.1080/21520844.2012.738549.

[16] Vicent Martínez Guzmán, “Políticas para la Diversidad: Hospitalidad contra Extranjería”, Convergencia Revista de Ciencias Sociales , núm. 33 (septiembre-diciembre 2003): 38.

[17] Maddy-Weitzman, “Arabization and Its Discontents”, 113.

[18] Ibid., 109.

[19] Ibid., 114.

[20] Ibid., 134.

[21] Meryam Demnati, “Entrevista a Meryam Demnati. III Foro Euro-Amazigh”, Fundación Euroárabe, 2018. https://www.youtube.com/watch?v=JBj_r1umW6w. Consultado el 18 de abril del 2019; Khadija Taskin, “المرأة الأمازيغية في المغرب.. بين التهميش وضياع الحقوق”, [Amazigh Women between Marginalization and loss of rights], Hespress, 2013. https://www.hespress.com/tamazight/74079.html. Consultado el 19 de abril de 2019.

[22] Keltouma Guerch, “Moroccan Rural Amazigh Women: The Oppressed of the Oppressed”, 1st International Conference on Translation, Ideology and Gender (2015): 1.

[23] Guerch, “Moroccan rural Amazigh women”, 11.

[24] Ibid.; Moha Ennaji, “The Amazigh Movement in Morocco: From Cultural to Political Rights”, en Moha Ennaji (ed.), Managing Cultural Diversity in the Mediterranean Region (Newcastle: Cambridge Scholars Publishing, 2020), 20.

[25] Ahmed Idrissi Noury, “Lifting Moroccans Out of Poverty”, Fair Observer, 2017.https://www.fairobserver.com/world-news/poverty-morocco-world-news-sustainabledevelopment-34540/ (2017). Consultado el 18 de abril de 2019.

[26] Myriem Naji, “Learning to weave the threads of honor: Understanding the value of female schooling in southern Morocco”, Anthropology & Education Quarterly, 43, núm. 4 (diciembre, 2012): 372-384. https://doi.org/10.1111/j.1548-1492.2012.01191.x.

[27] Meryam Demnati, “The Amazigh Woman and the Double-edged Injustice”, Hespress, 2012.http://www.hespress.com/writers/74176.html. Consultado el 17 de abril de 2019.

[28] UNDRIP, “United Nations declaration on the rights of indigenous peoples”, Assembly UN General, (2007): 1-18.

[29] María Rodríguez, “Five Facts About Women’s Education in Morocco”, The Borgen Project, 2017. https://borgenproject.org/womens-education-in-morocco/.

[30] Rodríguez, “Five Facts”.

[31] Amy Auletto, “Gender Inequity in Moroccan Secondary Education: A Mixed Methods Case Study”, Reconsidering Development, 5, núm. 1 (diciembre, 2017): 1-20.

[32] UNICEF, “Summary Morocco Country Report on Out-Of-School Children”, Middle East and North Africa Regional Office, (2015): 2.

[33] Rodríguez, “Five Facts”.

[34] Bochra Laghssais, coautora de este artículo, tuvo la oportunidad de conocer esta situación en primera persona, no sólo por su procedencia —originaria de un pequeño pueblo rural bereber en el sureste del país— sino también como miembro del programa Let Girls Learn (LGL) iniciativa de la ex primera dama Michelle Obama, cuando en 2016 visitó Marruecos para lanzar el LGL en colaboración con la U.S. Peace Corps. Más información en https://obamawhitehouse.archives.gov/letgirlslearn.

[35] Girls Not Brides, “A Teacher’s Journey to Keep Girls in School and Avoid Child Marriage in Morocco”, Girls Not Brides, 2013.

[36] David Crawford, “How Life is Hard: Visceral Notes on Meaning, Order, and Morocco”, The Journal of North African Studies, 14, núm. 3-4 (diciembre, 2009): 523-541. https://doi.org/10.1080/13629380902924182.

[37] Fatima Sadiqi y Ennaji Moha, “The Impact of Male Migration from Morocco to Europe on Women: A Gender Approach”, Finisterra, 39, núm. 77 (junio, 2004): 74.

[38] Hassan Semlali, “The Morocco Country Case Study: Positive Practice Environments: Morocco Case Study: Health Care Environments in Morocco”, World Health Organization, (2010), 22.

[39] Taskin, “Amazigh Women”.

[40] Guerch, “Moroccan rural Amazigh women”, 14.

[41] Ibid.

[42] Ibid.

[43] Crawford, “How life is hard”, 523-541.

[44] Sadiqi y Moha, “The Impact”, 75.

[45] Comins Mingol, “Hacia una superación”.

[46] Carmen Magallón Portolés, Mujeres en pie de paz (Madrid: Siglo XXI, 2006), 41.

[47] Fatima Sadiqi, Moroccan Feminist Discourses (New York: Palgrave Macmillan, 2014), 36.

[48] GTHQ, “Meet the Indigenous Moroccan Women Fighting Domestic Violence, Child Marriage & Political Oppression”, Girls Talk HQ, 2016.

[49] Ibid.; Hanane El Aissi, “The 2011 Constitution: The Moroccan Amazigh Woman’s Empowerment”, Rivista Sinestesie, núm. 26 (mayo, 2019): 8-14. http://dx.doi.org/10.14273/unisa-2243.

[50] Fatima Sadiqi, “Emerging Amazigh Feminist Nongovernmental Organizations”, Journal of Middle East Women's Studies, 12, núm. 1 (marzo, 2016): 124.

[51] Hanane Elaissi, The Rise of Feminist Consciousness in Morocco: A Study of the Moroccan Feminine/Feminist Discourse, Tesis doctoral, Mohammed V University, Rabat, Marruecos, 2015.

[52] Naji, “Learning to weave”, 372-384.

[53] Magallón Portolés, “Representaciones, roles, y resistencias”, 19.

[54] Cynthia Becker, Amazigh Arts in Morocco: Women Shaping Berber Identity (Austin: University of Texas Press, 2006), 42-55, 96.

[55] Javier Dosil, “Rescatados por la tradición. La construcción del pasado en los procesos de lucha social de tres comunidades michoacanas”, En-claves del Pensamiento, núm. 16 (julio-diciembre, 2014): 141. https://doi.org/10.46530/ecdp.v0i16.9.

[56] Maddy-Weitzman, “Arabization and Its Discontents”, 112.

[57] Fatima Sadiqi, “Oral Knowledge in Berber Women’s Expressions of the Sacred”, Global South Project, Cornell University, (2012), 4. https://globalsouthproject.cornell.edu/oral-knowledge-in-berber-womensexpressions-ofthe-sacred%.

[58] Cynthia Becker, “Matriarchal Nomads and Freedom Fighters: Transnational Amazigh Consciousness and Moroccan, Alberian, and Nigerien Artists”, Critical Interventions: Journal of African Art History and Visual Culture, núm. 5 (2009): 95. https://doi.org/10.1080/19301944.2009.10781362.

[59] Ibid., 72.

[60] Bruno Barbatti, Berber Carpets of Morocco: The Symbols, Origins and Meanings (París: ACR Editions, 2008), 24.

[61] Ibidem.

[62] Ibidem; Ulbani Aït Frawsen y L’Hocine Ukerdis, “The Origins of Amazigh Women’s Power in North Africa”,Al-Raida Journal, núm. 101-102 (primavera-verano, 2003): 17-23.https://doi.org/10.32380/alrj.v0i0.418;Fatima Sadiqi, “The Role of Moroccan Women in Preserving Amazigh Language and Culture”, Museum International, núm. 4 (diciembre, 2007): 26-33.https://doi.org/10.1111/j.1468-0033.2007.00620.x.

[63] Barbatti, Berber Carpets of Morocco, 24.

[64] Myriem Naji, Weaving and the Value of Carpets: Female Invisible Labour and Male Marketing in Southern Morocco, Tesis doctoral, University of London, Londres, Reino Unido, 2007; Naji, “Learning to weave”, 372-384.

[65] Sadiqi, “The Role”; Becker, Amazigh Arts in Morocco

[66] Naji, Weaving, 76.

[67] Susan Schaefer Davis, “Women weavers online: rural Moroccan women on the internet”, Gender, technology and development, 8, núm. 1 (2004): 53-74. https://doi.org/10.1080/09718524.2004.11910100.

[68] Anou, “About”, theanou.com, (2019).

[69] Davis, “Women weavers online”, 54.

[70] Ibid., 54-55.

[71] Ibid., 73.

[72] Zahir Dossa, “Cooperatives: A Development Strategy? An Analysis of Argan Oil Cooperatives in Southwest Morocco”, Euricse Working Papers, núm. 29 (2012): 2-15. Wendy Perry et al., “Argan Oil and the Question of Empowerment in Rural Morocco”, The Journal of North African Studies, núm. 5 (noviembre, 2018): 830-859. https://doi.org/10.1080/13629387.2018.1542596.

[73] Cfr. Deutsche Welle, “Morocco: Women get together to sell Argan oil”, Global 3000. https://www.youtube.com/watch?v=EVxZZeKtU2U&t=323s.

[74] Dossa, “Cooperatives: A Development Strategy?”, 11.

[75] Perry et al., “Argan oil”, 15.

[76] Ibid., 15.

[77] Dossa, “Cooperatives”.

[78] IDRC, “Cooperatives boost opportunities for Moroccan women”, International Development Research Centre, 2010.

[79] Travis Lybbert et al., “Household and Local Forest Impacts of Morocco’s Argan Oil Bonanza”, Environment and Development Economics, núm. 4 (junio, 2010): 439-464. https://doi.org/10.1017/S1355770X10000136.

[80] Perry et al., “Argan oil”.

[81] Ibid., 14.

[82] Susan Schaefer Davis y Amina Yabis, “Moroccan Feminism at the Grassroots Level”, en Ennaji Moha, Fatima Sadiqi y Karen Vintges (eds.), Moroccan Feminism: New Perspectives (Trenton: Africa World Press, 2016); Susan Schaefer Davis, Women Artisans of Morocco: Their Stories, Their Lives (Colorado: Thrums, 2018).

[83] Silvia Gagliardi, Minority Rights, Feminism and International Law: Voices of Amazigh Women in Morocco (Philadelphia: Routledge, 2020).

[84] Fatima Sadiqi, Women, Gender, and Language in Morocco (Boston: Brill, 2003), 215.

[85] Davis y Yabis, “Moroccan Feminism”.

[86] Ibid.; Davis, Women Artisans of Morocco

[87] Davis y Yabis, “Moroccan Feminism”; Davis, Women Artisans of Morocco.

[88] Ibid.

[89] Ibid.

[90] Sadiqi, “The Role”, 26-33.

[91] Rchima Design, “Our Story”, 2020. https://www.rchimadesign.com/our-story

[92] Sadiqi, “The Role”.

[93] Maria Oiry-Varacca, “La movilización de las identidades ‘amazighs’ en los proyectos de Desarrollo turístico. Dinámicas de conexión y de vinculación al territorio en las montañas marroquíes”, Via. Tourism Review, núm. 2 (2012), 2. https://doi.org/10.4000/viatourism.1092.

[94] Dosil lo señalará en tres estudios de caso tomados de la realidad michoacana: Zirahuén, Cherán y La Mintzita, comunidades que recurren de manera distinta a la tradición. Dosil, “Rescatados por la tradición”, 123.

[95] Ibid., 126.

[96] Oiry-Varacca, “La movilización de las identidades ‘amazighs’ en los proyectos de Desarrollo turístico. Dinámicas de conexión y de vinculación al territorio en Las montañas marroquíes”

[97] Dosil, “Rescatados por la tradición”, 141.

[98] Néstor García Canclini, Las culturas populares en el capitalismo (México: Editorial Patria, 1989), 211.

[99] Magallón Portolés, Mujeres en pie de paz, 218.

[100] Ibid., 41.

[101] Chimamanda Adichie, El peligro de la historia única (Barcelona: Literatura Random House, 2019).

[102] Irantzu Mendia Azkue, La división sexual del trabajo por la paz (Madrid: Tecnos, 2014), 35.

[103] Mendia Azkue, La división sexual del trabajo por la paz, 121-122.

[104] Dora Elvira García-González, “Construir la paz, hacer la guerra: la concomitante conformación de estereotipos de género”, en Javier Camargo Castillo y Dora Elvira García-González (editores), Matrices de Paz (México: Novus, 2018), 39.

Notas

[105] Cómo citar: Laghssais, B., & Comins-Mingol, I. (2021). ¿Vulnerabilidad o agencia? Resistencias y empoderamientos de las mujeres indígenas en Marruecos. EN-CLAVES del pensamiento, 0(30), e433. doi: https://doi.org/10.46530/ecdp.v0i30.433


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